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El Ozono es el desinfectante natural más eficaz
que se conoce. Diluido en el agua
y aplicado al aire elimina todo
tipo de virus, bacterias, hongos, algas, quistes
de parásitos, etc. (incluido el germen de la Legionella), todo ello sin provocar la formación
de compuestos tóxicos, ni dejar residuo alguno y
proporcionando un agua exenta de impurezas, idónea
para el consumo y de unas características
extraordinarias.
El tratamiento con Ozono en el agua
y en el aire garantiza una
alta calidad para el consumo doméstico
contribuyendo a mejorar la salud sobre los
siguientes aspectos:
Dadas las propiedades del oxígeno, el agua
garantiza una máxima desinfección. Frutas,
verduras, pescados, etc. lavados con agua
ozonizada garantiza una total desinfección de
estos perecederos alimenticios. |
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El
mismo efecto es aplicable a recipientes, biberones,
tetinas, frascos, lentillas, est., sumergidos en agua
recién ozonizada durante cinco minutos.
Bebida, al menos dos veces al día, repercute
favorablemente en la curación y prevención de
enfermedades gastrointestinales que, normalmente, se
originan por ingestión de frutas o verduras
contaminantes y por acción de productos químicos
(insecticidas, conservantes, etc.)
El agua ozonizada tiene un efecto beneficioso sobre la
mucosa gástrica en caso de gastritis, úlceras
gastroduodenales y algunas parasitósis.
Los baños o duchas con agua ozonizada actúa en forma de
un relajante y tonificante muy eficaz. Reduce, e incluso
hace desaparecer los síntomas del estrés, ansiedad...
En el aseo corporal tiene unos efectos realmente
espectaculares proporcionando una higiene completa,
limpiando los poros profundamente, llegando, incluso, a
hacer desaparecer la caspa dada su acción sobre el cuero
cabelludo, sin emplear compuestos o sustancias
jabonosas.
La profunda limpieza de la piel se plasma en breve
tiempo en un aspecto rejuvenecido de la dermis que
sentirá más tersa y sana.
En cualquier caso y aspecto, el agua ozonizada evita la
contaminación química que otros productos ocasionan,
como por ejemplo la lejía. Al eliminar el cloro del
agua, estamos contribuyendo a la preservación del Medio
Ambiente. El cloro, a la vez que un desinfectante, es un
potente contaminante.
El Ozono tiene un efecto blanqueador que potencia la
acción de detergentes reduce sensiblemente su consumo
para conseguir mejores resultados.
No sólo hace disponer de agua inodora y absolutamente
insípida sino que, además, transfiere estos efectos a
los sanitarios que siempre permanecerán desinfectados y
sin olor.
En la cocina normalmente muchos productos impregnan las
manos de sus olores característicos. El ajo, por
ejemplo, imprime un olor difícil de hacer desaparecer.
El agua ozonizada, sin necesidad de jabón, elimina
totalmente estos olores desagradables.
A la hora de cocinar, el agua ozonizada no sólo supone
una total seguridad de desinfección y descontaminación
de los alimentos, sino que, además, consigue guisos de
máximo sabor. El café, por ejemplo, le sabrá sólo a
café.
Las propiedades del agua ozonizada en el hogar son
innumerables. Por ejemplo, cabe reseñar la importante
influencia en las plantas (macetas o jardín), regadas
con este tipo de tratamiento.
El agua ozonizada aporta magníficos beneficios a la
salud de personas, animales y plantas. Su instalación es
sencilla y su coste muy pequeño.
El agua ozonizada está siendo utilizada para
tratamientos de enfermos afectados por el SIDA. El
doctor Pérez León ha manifestado que "aumenta la
inmunidad entre un 25 y un 30%" y que "Es beneficiosa
para cualquier enfermedad".
También se ha demostrado su eficacia en el tratamiento
de descontaminación etílica y de los efectos de la
drogadicción. |